Osos polares jugando en el Ártico
© Ondrej Prosicky/Shutterstoc
¡Año Nuevo, chapuzón nuevo!. ¡Feliz Año Nuevo!
¡Feliz Día de Año Nuevo! La humanidad ha celebrado la llegada del año nuevo desde al menos el 2000 a.C., aunque distintas culturas han escogido fechas basadas en equinoccios o ciclos lunares. Los romanos fijaron el 1 de enero como inicio del año en el 153 a.C., pero esta práctica perdió popularidad en Europa durante la Edad Media. No fue hasta 1582, con la adopción del calendario gregoriano, que gran parte del mundo comenzó a conmemorar el cambio de año el 1 de enero. Además de los fuegos artificiales, el brindis con champán y las resoluciones, muchas culturas incluyen tradiciones como hacer ruido, comer alimentos de la suerte o intercambiar regalos.
¿Y qué relación tienen los osos polares, como los de la imagen de hoy, con esta festividad? Muy sencilla: se zambullen. En numerosos países, como Estados Unidos, Canadá, los Países Bajos y el Reino Unido, el Año Nuevo se celebra con eventos donde los participantes se sumergen en aguas heladas. Incluso en las costas de España, es común ver a extranjeros realizar esta peculiar tradición. Ya sea por diversión, para recaudar fondos o por tradición, si decides intentarlo, ¡no olvides llevar una toalla caliente! ¿Te atreverías a comenzar el año con un chapuzón congelado?
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