Árboles a la deriva en Boneyard Beach, Hunting Island, Carolina del Sur, EE. UU.
© Frances/Adobe Stoc
Los árboles que perdieron terreno. Boneyard Beach, Hunting Island, Carolina del Sur, EE. UU.
En Boneyard Beach, en el Parque Estatal Hunting Island (Estados Unidos), los árboles parecen haber quedado congelados en plena transformación, como si el tiempo se hubiera detenido entre la vida y la desaparición. Sus troncos blanqueados y raíces al descubierto cuentan una historia silenciosa de erosión: desde la década de mil novecientos ochenta, el mar avanza aquí con fuerza, devorando hasta nueve metros de costa al año en algunos puntos.
Lo que hoy ves —restos de robles y palmetos que un día formaron un bosque marítimo— es un paisaje tan inquietante como fascinante, a medio camino entre lección geológica y galería natural. Aunque en España no encontramos escenas tan extremas, playas como las de Doñana o el delta del Ebro también muestran cómo el litoral cambia con el paso del tiempo. Entre aves, delfines y tortugas, cada marea revela un Boneyard Beach distinto, recordándonos que la naturaleza nunca deja de moverse.
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