Flamencos volando en las marismas del Odiel, Huelva
© Óscar Díez/Minden Picture
Reserva de la biosfera. El estuario de los flamencos
Las Marismas del Odiel, en Huelva, son un lugar muy especial. Este paraje es uno de los escasos rincones del mundo donde los flamencos rosas pueden pasar todo el año. Y de hecho lo hacen. No sólo los flamencos, también las espátulas, los cormoranes y muchas otras especies. En total aquí habitan más de trescientos tipos de aves distintas, porque el clima, la vegetación y la salinidad del agua son idóneos para la cría.
El parque natural se extiende a lo largo de 7.000 hectáreas y comprende la desembocadura de los ríos Odiel y Tinto, que vierten sus aguas cargadas de sedimentos en el Atlántico, creando un ecosistema único de retorcidos meandros y lagunas de agua dulce rodeadas de vegetación. El paisaje lo completan varias salinas y un conjunto de islas formadas por la fuerza de las mareas. En Isla de Enmedio, por ejemplo, podrás ver la mayor colonia de espátulas de toda Europa. Todo el conjunto está catalogado como reserva de la biosfera.
La historia de este lugar también es apasionante. El estuario del Odiel ha estado siempre habitado. Se calcula que los primeros asentamientos se fundaron en la prehistoria. Y hay motivos para pensar que la ciudad de Tartessos se asentó en este lugar. Después llegarían los fenicios y sus rutas comerciales; los romanos, atraídos por la sal y la estratégica posición geográfica del estuario; y los árabes, que establecieron en isla Saltés la capital de uno de sus reinos de taifas hasta que fueron expulsados de la Península.
Related Images
Bing Today Images
El Palacio Kursaal con la bahía de La Concha al fondo, en San Sebastián
Morsas cerca de Kvitoya, en el archipiélago de Svalbard, Noruega
Los páramos de Dunkery Hill, en el Parque Nacional de Exmoor, Inglaterra
Lago Feringasee, cerca de Unterföhring, Múnich, Alemania
Las “Piscinas de las Mareas”
La Vía Láctea vista desde la Great Ocean Road, Victoria, Australia
Retintas y cometas de kitesurf en las playas de Tarifa
Las playas salvajes de Gandoca