Ballena jorobada saltando en el paso de Frederick Sound, Alaska, EE.UU
© Tony Wu/Minden Picture
El verano en Alaska
Las ballenas jorobadas como la que hoy te mostramos en la imagen son tremendamente pesadas y muy lentas a la hora de desplazarse. Un ejemplar adulto puede llegar a medir más de 15 metros y alcanzar los 36.000 kilos, pero eso no les impide saltar con una agilidad sorprendente. Verlas sacar el cuerpo del agua es todo un espectáculo. Y en realidad, nadie sabe por qué lo hacen. Hay quien piensa que esas acrobacias son una manera de comunicarse y otros, que forman parte de su ritual de apareamiento. Aunque también podrían comportarse así por pura diversión.
El ejemplar de nuestra foto nos regaló ese salto en el paso de Frederick Sound, en el sureste de Alaska, uno de los mejores lugares donde ver ballenas jorobadas en el mes de julio. Cada año por estas fechas, decenas de ellas regresan hasta aquí para pasar los meses más cálidos del año. Y cuando llega el otoño, emprenden un largo viaje de vuelta hacia el sur, en el que pueden recorrer hasta 10.000 kilómetros durante unas cinco semanas, porque su velocidad media no suele superar los 14 kilómetros por hora.
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