Peces payaso en una anémona de mar, isla Cabilao, Bohol, Filipinas

Peces payaso en una anémona de mar, isla Cabilao, Bohol, Filipinas

© Franco Banfi/Nature Picture Librar

Una anémona de primera. Peces payaso en una anémona de mar, isla Cabilao, Bohol, Filipinas

En los arrecifes de la isla Cabilao, en Bohol, Filipinas, los peces payaso han encontrado el hogar definitivo: una anémona de mar armada con miles de células urticantes microscópicas que mantienen alejado a cualquier intruso. Para la mayoría de los peces, acercarse a una anémona equivale a tocar un campo de minas; para estos pequeños habitantes de colores, es simplemente su dirección.

El secreto está en un recubrimiento mucoso especial que neutraliza el veneno de los tentáculos y les permite moverse entre ellos sin riesgo. A cambio, el pez payaso defiende a su anémona de depredadores, la limpia de residuos y le aporta nutrientes. Además, todos los peces payaso nacen machos; si la hembra dominante desaparece, el macho de mayor rango cambia de sexo y ocupa su lugar, sin necesidad de cambiar de vecindario. En España, el pez payaso puede observarse en acuarios como el de Barcelona o el Oceanogràfic de Valencia, aunque nada supera verlos en su hábitat natural.

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